UN VALIENTE LOBO MARINO

Una bienvenida de verdad, en toda la extensión de la palabra es lo que se merece ese valiente lobo marino (erróneamente llamado león o foca), que ha elegido el sur de Puerto Vallarta como su morada. La mayoría de la gente está contenta de que esté aquí y ya se ha convertido en un atractivo más de la zona conocida como Los Arcos, al menos por ahora.

Y digo “por ahora” porque no sabemos si su estancia será permanente o temporal (como suele ocurrir), y porque como siempre no han faltado los alarmistas que piden que se le capture y se le “reubique en su medio natural”, como si éste no lo fuera. Que no los veamos a menudo en nuestras costas no significa que no estén en su zona de distribución natural, que puede llegar hasta las costas de Chiapas. Hasta donde yo recuerdo, por mis registros y por las historias que me han contado los pescadores más veteranos, cada año, sin importar la estación, se les puede ver cazando, a veces en pequeñas manadas, tanto en los límites de la Bahía (principalmente alrededor de las Islas Marietas) como en su interior, más cerca de la costa.

Aceptémoslo: son más frecuentes de lo que se cree y deberíamos considerarnos muy afortunados de tenerlos de visita. Durante el invierno es muy común ver pequeñas manadas nadando (muchas veces acompañando a los delfines) detrás de bancos de peces, aunque a veces nos regalan la posibilidad de verlos más cerca de la costa.

Está el caso de uno que hace un par de décadas pasó unas vacaciones descansando en una boya que estaba ubicada justo frente a la terminal marítima, o el de aquella hembra que en 2006 causó sensación al quedarse varios días descansando cómodamente en el islote mayor de Los Arcos, donde los prestadores de servicios turísticos aprovecharon para hacer su “agosto” en pleno mes enero. Recuerdo también a otros dos juveniles que en 2004 y 2007 estuvieron un día entero descansando muy cerca de la terminal marítima y que causaron alarma porque se creía que estaban enfermos o atrapados en una red, y del tristemente célebre caso de un ejemplar viejo que simplemente intentaba salir a descansar en la playa de La Cruz de Huanacaxtle, y que, ante la injustificada alarma de los bañistas, las autoridades decidieron capturarlo innecesariamente y trasladarlo a Mazatlán.

Esperemos que este no sea el caso y que a nuestro visitante se le deje tranquilo, pues nuestro valiente amigo, un macho adulto y en aparente buen estado de salud, ha sabido elegir bien el sitio: Los Arcos es un paraíso, probablemente el sitio donde puede encontrar más peces para comer, aunque tiene que soportar el continuo asedio de un sinfín de lanchas y kayaks que se acercan (a veces demasiado) para verlo y tomarle fotografías. De ahí su valentía, que nos demuestra su confianza en sí mismo y su asombrosa capacidad de escabullirse ante el menor peligro, para desaparecer durante varios minutos bajo el agua.

Pero es el agua, esa misma que le da resguardo y alimento, su mayor enemigo, pues en verano suele calentarse de más, superando los rangos de temperatura que su especie prefiere para sentirse cómoda. Puede huir de la gente, pero no del agua caliente, así que esperemos que, por un lado se le siga respetando, y por el otro no tengamos aguas muy calientes éste verano.

Si nuestro amigo decide quedarse, será el primero, y tanto nuestra sociedad como nuestras autoridades deberán asumir sus obligaciones: darle no sólo la bienvenida, sino tratarle como se merece un majestuoso e icónico animal cuya presencia es un verdadero regalo, tan real, desinteresado y genuino, como la naturaleza misma que tenemos alrededor.

Por / By: Biol. Oscar Aranda Mena

Créditos de © Bay Vallarta en colaboración con © Vallarta Online

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