¿Qué quieres primero, las buenas noticias o las malas noticias?

Las malas noticias son que es posible que aún no hayas visitado Lamara, la nueva opción fascinante para comer marisco que te espera en Versalles, en la calle Hamburgo 108. Las buenas noticias son que esto tiene remedio porque este restaurante fresco, moderno y que busca ser relevante en Vallarta está abierto seis días a la semana – todos menos los lunes – desde principios de este mes, siempre hasta las siete.

Al entrar en el restaurante me recibe una decoración minimalista dominada por los colores verde coral y blanco, y una música electrónica suave y nada intrusiva. Hay espacio suficiente entre las mesas para que ningún vecino me moleste con su conversación y pueda concentrarme en mi propia experiencia gastronómica. Este no es el local habitual que atruena nuestros oídos con música de banda y sirve los platos con descuido y de manera rutinaria. Al contrario. La atención al detalle es una marca de la casa.

En palabras de Josué, el responsable del local, la experiencia gastronómica que proporciona Lamara se caracteriza por el sabor fusión entre México y Asia con una gran variedad de platillos de comida fresca. La idea es proporcionar sabores y texturas sofisticados a precios de trabajador vallartense, no de visitante cargado de dólares, sino para ti y para mí, que sabemos lo que vale un peso. El resultado de este doble propósito no puede ser más excitante.

Pronto me saludan desde su plato un carpaccio de atún con aguacate y una tostada de coco con salsas que si creyera en el karma me dirían que debo haber sido muy bueno en otra vida porque ahora me toca disfrutar más de lo que merezco, pero no dejaré que nadie se entere.

Por si fuera poco acompañan los platos una cerveza artesanal Los Cuentos, ideal para combinar con pescados y mariscos como hoy.

No hay duda que estamos en un restaurante regentado por gente joven, por el nuevo México. Un México ambicioso, educado y que busca ser mejor y demostrarlo con hechos. Un vistazo rápido a su carta y la variedad de texturas y sabores que lo cuajan no dejan lugar a dudas de que hice bien probando Lamara para la comida de hoy.

Para mí las buenas noticias son todos los platillos que pienso probar de este menú tan prometedor en los días que vienen, y las malas son no tener más amigos para que me inviten todos los días.

No hace falta que me creas, visita Lamara y comprueba por ti mismo por qué Lamara es una tentación más bien que un restaurante.

O mejor, anímate a probarlo porque seguro que querrás recomendarlo. Por qué no. Porque Qué Plan, Vallarta.

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